Saber si tenemos carcoma en casa es fácil. Hay que observar si existen pequeños agujeros en vigas, muebles, marcos…

De ser afirmativa la inspección ocular hay que distinguir los agujeros entre los antiguos o los nuevos.

Los primeros tienen un aspecto oscuro, ennegrecido.

Los segundos dejan ver el color natural de la madera y se observan más claros.

También podemos observar pequeñas cantidades de serrín e incluso si nuestro “huésped” es el capricornio podremos escuchar el ruido que hace cuando se come nuestras vigas.

El tratamiento es químico con biocidas y dependiendo del estado de las vigas se podrá hacer por superficie o por el interior y a presión.

La forma de aplicación del compuesto depende de la porosidad abierta de la madera. Siempre hay que poder aplicar la dosis necesaria, de lo contrario no funcionará el tratamiento.

Si la madera ha sido tratada con productos que formen película que impida la absorción, habrá que inyectar a presión a través de agujeros realizados con taladro 10mm.

Se instalan válvulas separadas entre si, a razón de la dureza o poca absorción de la madera, cada 15cm a 35cn y se introduce a presión el liquido para que desde dentro, la madera pueda ir absorbiendo el producto.

En función del requerimiento estético se pueden retirar las válvulas y proceder al relleno del agujero con masillas epoxídicas y disimular los efectos.

Si la madera está cruda o puede absorber bien el producto, se aplica este en forma de gel, para que así por capilaridad absorba el producto hasta la completa colmatación de los poros y fibras de la madera.

Los precios de los tratamientos difieren si se pueden hacer con gel, o hay que inyectar a presión.

Trate cuanto antes cualquier problema de ataque de insecto xilófago y evite así, la extensión de la plaga y el magnificar el problema y el presupuesto de reparación.

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