En Humedad Controlada-Tecodad® llevamos desde 2003 diagnosticando y tratando humedades en toda Cataluña. Este glosario reúne los términos técnicos que usamos cada día para explicar, en una visita o por teléfono, qué le pasa exactamente a tu casa.
No es un diccionario suelto: sigue la misma lógica que aplicamos en cada intervención — Pararla y Repararla. Primero entiendes qué te está pasando y por qué (Orígenes y Patologías), después conoces las soluciones reales según el caso (Soluciones y Tratamientos), y por último cómo se rehabilita correctamente el material afectado (Rehabilitación). Ningún sistema soluciona todos los casos: por eso trabajamos con varias tecnologías y las combinamos según lo que el diagnóstico indique.
Orígenes y Patologías
Tienes humedades en casa, eso lo tienes claro. ¿Pero su origen? Hay problemas con un origen más evidente, como la capilaridad o el moho en casa, pero conviene estar seguro antes de actuar. Aquí tienes los términos que usamos para diagnosticar correctamente el origen del problema; si necesitas aclarar algo, llámanos o escríbenos por WhatsApp al 620 10 97 97.
Ácaros
Arácnidos microscópicos, invisibles o casi invisibles a simple vista. Habitan en ambientes cálidos y húmedos, y se encuentran en ropa de cama, alfombras, muebles tapizados y cortinas. Pueden causar problemas de salud, especialmente en personas con alergias o asma tanto por ellos mismos como por sus deposiciones.
El exceso de humedad ambiente, las condensaciones superficiales o la propia capilaridad que afecta a muebles o sofás arrimados a la pared favorecen su proliferación.
Bajo el nivel del suelo
Término que designa los muros o pavimentos que quedan por debajo del nivel del suelo de la calle: muros en sótanos o semienterrados, con tierras a uno o a los dos lados. También incluye el tramo de muro que va desde el nivel del suelo hasta la cimentación, presente en todas las edificaciones.
Los tramos enterrados de una pared no pueden tratarse con barreras de inyecciones químicas a no ser que se perfore la totalidad de la altura enterrada del muro. Eliminar las tierras del lado exterior, zanja de drenaje y hueveras, evita el contacto lateral o las filtraciones reales de agua, pero NO corta la capilaridad desde la base.
Calidad de aire interior
Se refiere a la pureza y salud del aire en espacios cerrados como hogares, oficinas o escuelas. Los factores que la afectan incluyen contaminantes químicos (COV de materiales de construcción, muebles, pinturas), contaminantes biológicos (alérgenos, esporas de moho), contaminantes exteriores y el exceso de humedad ambiente, que favorece el crecimiento de moho, ácaros y otros microorganismos.
Al solucionar los problemas de humedad de condensación y mohos se soluciona al mismo tiempo el problema de la mala calidad de aire; los sistemas de ventilación mecánica forzada que filtran el aire de la calle y empujan los contaminantes interiores hacia el exterior son una de las mejores soluciones.
Cimentación
La base de todas las edificaciones. Es el primer elemento en recibir la humedad del subsuelo y el que termina transmitiendo la patología de la humedad por capilaridad hacia el muro que soporta.
Si no levantas el edificio y añades una barrera física bajo el apoyo de la cimentación, por mucho que hagas drenajes perimetrales o pavimentos impermeables tendrás capilaridad desde la base. Solo con barreras de inyecciones químicas (a partir del pavimento-suelo), con electroósmosis inalámbrica o con electrofísica inalámbrica podrás eliminar esa capilaridad que sube desde la cimentación.
En las soluciones contra la capilaridad hay que distinguir entre dos tipos de tratamiento: los que NO protegen la cimentación (como las barreras químicas de inyecciones) y los que SÍ la protegen, junto con la parte enterrada de los muros y el pavimento (como la electrofísica o la electroósmosis inalámbrica).
Diagnóstico de la humedad
El principio del fin de las humedades: hay que determinar el origen para poder eliminarla eficazmente. Los diagnósticos pueden hacerse a distancia (fotos, vídeos, comentarios) o in situ mediante visita directa.
Lo importante es conocer si es planta baja (sobre o bajo el nivel del suelo) o piso alto; a partir de ahí se puede determinar con mayor facilidad el origen y el tipo.
Luego, si hay una visita directa, recoger el máximo de información ayudará a determinar el origen y las posibles soluciones.
Esporas
Estructuras reproductivas diminutas y microscópicas que liberan los hongos, incluidos los mohos que aparecen en casa por humedad. Son ligeras y se dispersan en el aire, lo que les permite extenderse y colonizar nuevos lugares.
Pueden causar problemas de salud en personas con alergias o sensibilidad al moho: estornudos, picazón, congestión nasal, irritación de ojos, tos y dificultad para respirar.
Grosor del muro
Factor determinante para elegir entre barreras de inyecciones químicas o sistemas de electrofísica o electroósmosis inalámbrica. Muros de menos de 4 cm y de más de 45 cm son prácticamente imposibles de inyectar si se busca solucionar realmente la capilaridad.
Los sistemas electrofísicos funcionan perfectamente en todos los grosores de muro, aunque es importante, necesario, que la centralita quede colgada en un muro de al menos 15 cm de grosor, lo más denso y conectado posible a la estructura general de la edificación.
Hermeticidad
Capacidad de una construcción para evitar la infiltración no deseada de aire, agua, humedad, polvo y otros elementos externos. Una vivienda hermética minimiza las fugas de aire no controladas, mejorando la eficiencia energética y el confort.
La hermeticidad completa no es recomendable, ya que una vivienda necesita una adecuada renovación de aire. Debe ir siempre de la mano de una correcta ventilación controlada, renovaciones mínimas necesarias, o de lo contrario tendrás aire insalubre y exceso de humedad ambiente.
El exceso de hermeticidad es una de las causas de la aparición de moho en casa.
Higroscopicidad
Capacidad de una sustancia o material para atraer y retener las moléculas de agua del aire del ambiente circundante o de otro material, ya sea adsorbida en la superficie o absorbida en su interior. En nuestro campo, las sustancias higroscópicas suelen ser sales y yesos; otro ejemplo es la madera.
Algunos materiales, como el yeso, una vez sometidos al efecto de la humedad se vuelven higroscópicos y absorberán humedad ambiente el resto de su vida: es lo que llamamos "yeso muerto". No hay vuelta atrás, ni en capilaridad ni en un escape.
Humedad absoluta
Cantidad real de vapor de agua presente en el aire, medida en gramos por metro cúbico. Es una medida directa, a diferencia de la humedad relativa, que es un porcentaje respecto al máximo que el aire podría contener a una temperatura dada.
Es el principio físico de la ventilación mecánica forzada: introduciendo aire exterior filtrado y precalentado, pero más seco en peso absoluto, se sustituye el aire interior húmedo y cargado por aire seco. El aire frío de la calle es nuestro aliado, es más seco, y por eso los equipos lo precalientan para no perjudicar el confort ni la calefacción.
Humedad ambiente
Nivel de humedad presente en el aire que nos rodea en un entorno determinado, expresado comúnmente en humedad relativa (HR). El rango considerado cómodo para la mayoría de las personas está entre el 40% y el 65%.
Altos niveles de humedad ambiente continuos favorecen el crecimiento de moho, ácaros y otros organismos, incluso sin que existan condensaciones superficiales visibles.
Humedad higroscópica
La provoca la capacidad que tienen ciertos materiales de absorber o liberar vapor de agua del ambiente circundante, especialmente sales y yesos. Algunos trabajan a nuestro favor, regulando la humedad relativa a su alrededor; otros, como las sales del subsuelo, la provocan. Ejemplos comunes: madera, sales o salitres del terreno y yeso.
El yeso muerto o yeso higroscópico es causa de problemas graves en las afectaciones por humedad de capilaridad. El salitre superficial y del interior de los poros genera problemas complejos de humedad recurrente.
Humedad relativa
Porcentaje de la cantidad de vapor de agua presente en el aire en relación con la cantidad máxima que podría contener a una determinada temperatura. Se ve afectada por la temperatura: a mayor temperatura ambiente, mayor capacidad de retener vapor de agua.
El rango de humedad relativa considerado cómodo para la mayoría de las personas está entre el 40% y el 65%.
Esta forma de "medir" esta variable nos la muestran mil veces al día, y es la que nos confunde a la hora de aprovechar el aire para "secar" el interior de nuestra casa. En invierno, la alta humedad relativa puede llevarnos a engaño sobre la realidad del vapor de agua en suspensión: si hace frío, el aire está siempre más seco que si hace calor.
Humedad por capilaridad
También llamada humedad de cimientos: exceso de humedad que absorbe la cimentación y la parte de la pared que toca o apoya en ella o en el terreno bajo la casa, tanto por debajo como lateralmente, desde el terreno existente bajo el edificio, que siempre contiene agua. Esta patología destruye revestimientos, pinturas, cabezas de vigas y el propio material de los muros; las sales son su elemento más destructor.
Su inicio es electroestático natural: una pequeña diferencia de carga eléctrica entre el suelo y los materiales de construcción, menos de 0,3 voltios, de polaridad opuesta, que actúa como un imán para la humedad del suelo hacia el poro del edificio.
La capilaridad es agua del subsuelo que sube por los poros internos: NO es agua líquida ni una filtración en la que ves el agua salir, filtrar o rezumar, y en muros bajo tierra tampoco suele serlo.
Algunas empresas llaman "filtración" a una capilaridad por contacto lateral y proponen morteros impermeables a contrapresión o drenajes como si fuera un problema de agua líquida — esto solo eleva los presupuestos innecesariamente y crea más humedad en el muro así tratado.
Si no la detienes, rehabilitar es muy complicado y poco duradero.
Se puede eliminar con barreras de inyecciones químicas, electroósmosis o electrofísica inalámbrica, siempre que conozcas los límites y ventajas de cada sistema.
Humedad por condensación
Se produce cuando el vapor de agua presente en el aire se enfría y se transforma en agua líquida al entrar en contacto con una superficie más fría (pared, cristal o marco de ventana).
Es común donde hay una diferencia significativa de temperatura entre el aire y las superficies frías, o en espacios con alta humedad relativa y poca ventilación. Esto sucede entre el final del otoño y el final de la primavera en climas templados, mediterráneos o continentales.
Pero es la temperatura de rocío lo que marca el punto de aparición de la condensación y la mojadura superficial. Se llama así a muchas humedades solo porque generan moho, pero no toda humedad con moho es condensación superficial.
Suele llevar a la aparición de manchas de humedad, genera moho superficial y olor a moho o humedad. El daño estructural es mínimo en general, aunque sí llega a generar deterioro de materiales como celulosas, maderas, ropas o pinturas.
Humedad por filtraciones
Entrada no deseada de agua líquida en un espacio interior a través de grietas, fisuras, juntas mal selladas u otras áreas vulnerables de la estructura: techos, paredes, ventanas, puertas, sótanos o cimientos.
Provoca manchas de humedad, degradación de materiales, formación de moho y otros daños estructurales graves. Es la humedad más compleja de solucionar y la más peligrosa para el edificio.
Se suele combatir drenando desde el origen, al otro lado del muro, drenando y reconduciendo desde el interior, o sellando con morteros estancos la cara interna del muro afectado.
Humedad
Medida de la cantidad de vapor de agua presente en el aire o en un material. Es un factor importante en la comodidad y en la salubridad de los espacios habitados: el exceso o el defecto de humedad genera inicialmente incomodidad y molestias, pero puede llegar a ser muy grave para la estructura y para los habitantes si se generan:
- Carbonataciones en aceros (oxidación, hinchamiento, rotura)
- Degradación de juntas y ladrillos
- Deterioro de cabezas de vigas
- Degradación de acabados
- Pérdida de valor
- Insalubridad por moho
Humedades
Serie de problemas relacionados con la presencia excesiva de agua o vapor de agua en un entorno determinado, por distintas causas u orígenes:
- Humedad por condensación (vapor que condensa en superficies frías)
- Exceso de humedad ambiente (hermetismo)
- Formación de colonias de moho
- Aumento de ácaros
- Humedad por filtraciones (agua que entra por grietas o juntas mal selladas)
- Humedad por capilaridad (agua que asciende por los poros del material desde el suelo)
Estos problemas conducen a manchas, degradación de materiales, mala calidad del aire interior, mal olor, colonias de moho y problemas de salud asociados. Lo primero, siempre, es diagnosticar el origen.
Infiltración de aire
Flujo no controlado de aire desde el exterior hacia el interior de un edificio, o viceversa, a través de aberturas no deseadas, grietas o huecos en la envolvente. Provoca pérdida de energía, entrada de contaminantes, afectación al confort térmico y acústico, y condensaciones superficiales alrededor de la zona de entrada de aire incontrolado.
Mala calidad de aire
Contaminación del aire perjudicial para la salud humana y el medio ambiente, medida mediante el Índice de Calidad del Aire (ICA), de 0 (muy limpio) a 500 (muy contaminado). La exposición puede provocar asma, enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y otras afecciones respiratorias.
Un sistema de ventilación mecánica forzada, además de eliminar el moho de la casa, permite que el aire exterior entre filtrado mientras la sobrepresión generada expulsa los contaminantes internos.
Micelios
Parte vegetativa de un hongo, formada por una red de filamentos tubulares llamados hifas, que típicamente vive en el suelo o dentro de material orgánico.
En la parte que nos importa de la patología de la humedad, es la parte del moho que queda dentro de los poros de los materiales afectados y la que más cuesta eliminar en un lavado. Es el reservorio para volver a aparecer.
Mohos
Tipo de hongo microscópico que crece en forma de colonias multicelulares visibles a simple vista, de apariencia difusa o aterciopelada, en colores verde, negro, blanco u otros. Se encuentra comúnmente en ambientes húmedos: filtraciones de agua, alta humedad, condensaciones, hermetismo excesivo o puentes térmicos.
El moho visible, que también huele, es solo una manifestación clara y reconocible de un problema de humedad en casa; las esporas son sus estructuras reproductivas, que se liberan y dispersan en el aire para colonizar nuevos lugares. Nos causarán problemas de salud y confort, pudiendo echar a perder algunos de nuestros enseres.
Muros enterrados
Término que identifica la posición de un muro respecto al nivel del suelo: pueden contener tierras en sus dos lados, en uno solo (trasdós), o ser visibles por ambas caras. Los enterrados completamente suelen sufrir capilaridad o filtraciones; los que contienen tierras a un lado sufren los mismos problemas; los visibles por las dos caras solo pueden verse afectados por capilaridad desde la base de apoyo.
No es posible inyectar muros con tierras a uno o dos lados: solo la electrofísica puede solucionar la humedad de capilaridad en muros enterrados. Recuerda que las filtraciones son agua líquida que atraviesa el muro; si no hay agua, la humedad es de capilaridad lateral.
Olor a humedad
Aroma característico asociado a ambientes húmedos, mojados o mohosos, que se percibe habitualmente en sótanos, interiores de muebles y otras áreas de la casa donde crece la colonia, visible o invisible, siempre por un problema de humedad alta. Indica la presencia de moho, que libera compuestos volátiles responsables de ese olor. Si huele a humedad es que hay moho presente, y eso nos "activa" el modo solucionar el problema.
Si no hay escapes ni filtraciones, normalmente es un problema de falta de renovación del aire, ventilación general o condensaciones superficiales.
Pavimentos
La parte constructiva más olvidada o excesivamente tratada cuando aparece la humedad de capilaridad en casa. El pavimento apoyado en el terreno solo puede tratarse con electrofísica o electroósmosis inalámbrica.
Si se rehabilita la casa o el pavimento, se puede añadir una lámina impermeable antes de construirlo, pero eso solo protege la capilaridad del propio pavimento: las paredes perimetrales que lo atraviesan seguirán con el mismo problema, e incluso puede aumentar el flujo de vapor hacia ellas.
Gasta dinero en un buen pavimento si te va a mejorar el confort o por estética, pero no gastes un euro en impermeabilizar un suelo por la capilaridad de la casa: no sirve de nada a tus paredes.
Radón
Gas radiactivo inodoro, incoloro e insípido que proviene de la desintegración natural del uranio en el suelo, la roca y el agua. Puede filtrarse a los edificios a través de grietas en cimientos, paredes, pisos y otros espacios abiertos.
Es un riesgo para la salud: sus partículas radiactivas pueden dañar las células del revestimiento pulmonar y aumentar el riesgo de cáncer de pulmón a largo plazo. La mitigación habitual en viviendas construidas implica instalar un sistema de ventilación mecánica forzada para redirigir el gas hacia el exterior. Si puedes hacer reformas, añade una lámina antes de rehacer el pavimento; lo ideal es un forjado sanitario ventilado.
Sales higroscópicas o Salitres
El salitre (o eflorescencia) se refiere a los depósitos blancos y polvorientos de sales minerales que aparecen en la superficie de los muros y otros materiales, cuando el agua infiltrada se evapora y deja las sales disueltas.
Dañan los acabados y son indicativo de un problema subyacente de humedad. La humedad, una vez tratada, se marcha, pero las sales se quedan secas dentro de los poros — de ahí la importancia de conocer bien los pasos de rehabilitación de los materiales afectados por la capilaridad. Las sales visibles son "feas"; las sales invisibles, cerca de la superficie, son las que destruyen el material, ladrillo o mortero. No son mohos, son sal: minerales, no microorganismos.
Síntomas de la humedad
Varían según el origen. Para condensación o exceso de humedad ambiente: mohos visibles o invisibles, olor a humedad, cristales empañados, en cualquier planta o altura:
- Planta baja
- Sótanos
- Pisos altos
Para la capilaridad o humedad de cimientos: pintura estropeada o caída, yesos hinchados o blandos (yeso higroscópico), morteros degradados, ladrillos y juntas estropeados, sales y salitre en superficie, siempre en planta baja o sótanos.
Para la entrada de agua o filtración: manchas muy marcadas o delimitadas en el muro, agua líquida entrando por suelo, juntas o paredes, rezumes o barros:
- Planta baja
- Sótanos
Sobre el nivel del suelo
Muros o pavimentos que quedan por encima del nivel del suelo de la calle, en la planta calle: muros corrientes, de carga, perimetrales o tabiques, con ambas caras al aire, sin tierras al otro lado.
Si se ven afectados por capilaridad, pueden tratarse con barreras de inyecciones químicas o electrofísica/electroósmosis inalámbrica, según el material y grosor del muro. Para piedra, adobe, bloques de hormigón, hormigón armado o tapia, solo se recomienda electrofísica, por la alta densidad o poca homogeneidad de los materiales.
Ventilar
La mejor opción para mantener alejados el moho y el mal olor de casa, aunque no siempre actúa como se espera. Ventilar por ventanas es eficaz durante el día, pero nadie ventila por la noche en otoño, invierno o primavera, precisamente cuando se producen las mayores diferencias de temperatura entre calle e interior, lo que genera las condensaciones superficiales que facilitan el moho en casa.
Solo las ventilaciones forzadas, por sobrepresión o depresión, permiten renovaciones eficaces día y noche sin pasar frío ni disparar el gasto de calefacción.
Xilófagos
Organismos que se alimentan de madera (del griego "xilo", madera, y "fago", comer). Descomponen la madera, un proceso esencial en el ciclo de nutrientes de los ecosistemas forestales.
Incluyen insectos (termitas, escarabajos de la madera, larvas de ciertas mariposas y polillas), hongos (principales descomponedores, mediante enzimas que degradan celulosa y lignina) y bacterias. Pueden causar daños estructurales significativos en casas y edificios de madera.
Soluciones y Tratamientos
Conocido el origen y el tipo de humedad que afecta a tu casa o edificio, toca solucionarlo: equipos electrofísicos, barreras de inyecciones, ventilación mecánica forzada, aislamiento térmico... ¿qué elijo? Aquí tienes los sistemas y tratamientos reales que usamos según el origen y las condiciones de cada muro — sin recetas genéricas ni soluciones únicas para todos los casos.
Barreras de inyecciones químicas
Tratamiento para solucionar las humedades por capilaridad. Consiste en una serie de taladros en la base de la pared afectada, a unos 10 cm de altura y separados 10 cm entre sí, con una profundidad que se acerque a las 2/3 partes del grosor de la pared.
Se determina la cantidad de producto a inyectar mediante las tablas del fabricante de resinas, silanos o siloxanos, conociendo el coeficiente de absorción de cada material.
Antes de taladrar para inyectar hay que eliminar el revestimiento del muro, ya que hay que buscar la junta entre piezas, lo que favorece la dispersión del producto. Esto significa repicar los revestimientos previamente, lo que deja la duda de si se deja sin tratar paredes de lavabos o cocinas (habría que romper baldosas o retirar muebles).
En general NO es posible inyectar bajo el nivel del suelo ni en pavimentos, aunque actualmente algunas empresas lo hacen con líneas paralelas a toda la altura del espacio de muro enterrado.
Los límites de las barreras de inyecciones químicas son varios:
- Material del muro (solo ladrillo macizo, gero, piedra arenisca)
- Materiales homogéneos absorbentes
- Grosor de las paredes a tratar (mayor a 4 cm y menor a 45 cm)
- Paredes con cámara (se aumenta la dificultad)
- Situación del muro respecto al nivel del suelo
- Muros con vecinos al "otro lado"
- Pavimentos (no se tratan)
- Las uniones de muros a 90º (las ligadas) no pueden tratarse si no es desde el exterior
- Muros de piedra (mampostería-sillería), bloques u hormigón armado, adobe, tapia o viviendas con poca homogeneidad de material
Corte de la pared
Corte completo del muro, de lado a lado, para insertar una lámina o material impermeable entre la parte de apoyo y el resto de la pared y evitar así la subida de la humedad por capilaridad. Solo puede hacerse en muros de ladrillo y por tramos discontinuos de 60-80 cm, bien apeados y bajo dirección facultativa de un arquitecto. Sistema en desuso por el riesgo excesivo para la construcción.
Si no cortas al 100% la pared, NO sirve de nada y pones en peligro la casa completamente.
Drenajes
Sistemas para recoger, desviar o parar el agua líquida que se acerca al edificio por el exterior inicialmente. Si no es posible por el exterior, se pueden hacer canales de drenaje por dentro, con pendiente hacia un desagüe o un pozo de recogida y bombeo. Canales, tubos o paneles de drenaje (hueveras).
Eficaces para humedades de filtración lateral, pero no pueden parar una humedad por capilaridad general, ya que NO actúan contra la humedad que contacta desde el apoyo o base de la cimentación.
Ideal si te viene agua lateralmente, del terreno por escorrentía; inútil para la capilaridad típica sin agua líquida que entre en tu casa.
Electrofísica inalámbrica
Sistema más actual y eficaz contra la humedad de capilaridad que la electroósmosis con cables. Aplica una señal de muy baja frecuencia de modo inalámbrico (audiofrecuencia), inaudible, inocua y sin cables ni obras de instalación. Trata paredes y pavimento, por encima y por debajo del nivel del suelo, con consumos reducidos.
Se adapta a los materiales en función de la frecuencia y abarca distintas áreas de trabajo. Pueden ser multifrecuencia (todas lo son) y trabajar con mayor o menor frecuencia, pero digamos que las de muy baja frecuencia trabajan por debajo de los 2.000 Hz.
Son las más eficaces, ya que la señal que revierte la capilaridad viaja por las propias paredes y el pavimento.
Electroósmosis
Sistema con cables, el más antiguo contra la humedad de capilaridad, previo a las soluciones inalámbricas. También se la conoce como electroósmosis activa.
El sistema aplica un pequeño campo eléctrico a través de las paredes mediante ánodos en la mampostería y un cátodo enterrado en el suelo, conectados por cables empotrados muro a muro, induciendo el movimiento del agua de vuelta hacia el subsuelo.
Su punto crítico está en la necesidad de repicar revestimientos y hacer una pequeña roza longitudinal para empotrar este cable. Evidentemente, no entra en el método ICOMOS de conservación o rehabilitación recomendada para edificios históricos.
Problemas de mantenimiento en edificios con afectación por salitre.
Electroósmosis inalámbrica
Nombre popular con el que se conoce también al sistema de electrofísica inalámbrica: un tratamiento sin cables ni obras contra la humedad de capilaridad, que aplica una señal de muy baja frecuencia para invertir el desequilibrio eléctrico natural entre el suelo y el edificio.
A diferencia de la electroósmosis clásica con cables (más antigua, con ánodos y cátodo enterrado), este sistema no requiere instalación física en el muro. Es el mismo principio y la misma tecnología que ofrecemos bajo el nombre de electrofísica inalámbrica.
Algunas empresas distinguen el nombre entre electroósmosis inalámbrica y electrofísica inalámbrica por su distinta frecuencia de trabajo. Muchas electroósmosis inalámbricas son de alta frecuencia (radiofrecuencia), lo que significa que la señal viaja por el aire y no por los muros y el pavimento.
Empresas de humedades
Término genérico de búsqueda para localizar empresas del sector. Estas empresas suelen dar servicios contra las humedades más estructurales y NO contra escapes o problemas en cubiertas:
- Capilaridad
- Condensaciones y mohos
- Filtraciones en sótanos
Higroconvectores
Piezas cerámicas o de plástico que se instalan mediante taladros en los muros afectados y que ayudan al secado por convección, creando una microcorriente de aire dentro de la pared que favorece la evaporación.
Materiales del muro
Término usado para identificar los componentes del muro y determinar qué técnica puede eliminar realmente la capilaridad, ya que no todos los materiales admiten barreras de inyecciones químicas.
Igualmente, los materiales del muro, los de base y los acabados forman parte de las exigencias posteriores para una correcta rehabilitación tras el secado.
Morteros a contra presión
Morteros cementicios o de epoxi usados cuando hay agua a presión o colgada y a peso al otro lado del muro, buscando cerrar el poro y formar una barrera estanca. Trabajan a contrapresión o resistiendo el esfuerzo de tracción que se genera en el revestimiento cuando el agua "empuja" desde atrás.
Atención con su uso indiscriminado en cualquier pared que quede por debajo del nivel del suelo. No todo muro enterrado tiene filtración: filtración es agua que cruza el muro, y si no hay agua líquida que cruce, será entonces capilaridad lateral y podrá tratarse con electroósmosis o electrofísica inalámbrica y usar un mortero transpirable.
Tratamientos fungicidas
No solucionan el problema recurrente de formación de moho por sí solos; son un buen complemento de limpieza tras un sistema de ventilación mecánica forzada. Importante usarlos durante la toma de decisiones sobre qué sistema definitivo usar contra el crecimiento del moho.
Productos de limpieza, pinturas con biocida, tratamientos fotocatalíticos: existen diversos sistemas o productos, pero el origen del problema que termina por generar moho NO desaparece.
Ventilación mecánica forzada
Tratamiento general para la vivienda contra el origen de la aparición de moho en casa: se instala una unidad de impulsión que introduce aire filtrado y, si conviene, precalentado, forzando la renovación del aire interior.
El efecto mejora en horas el ambiente interior e impide la formación de moho por exceso de hermetismo o puentes térmicos. Aporta aire con menor carga de contaminantes exteriores y elimina la carga de contaminantes interiores de la casa.
Existen distintos equipos que hay que elegir en función del volumen y distribución de la casa.
Rehabilitación
Parar la humedad y repararla: diagnosticada, tratada y solucionada, ahora tocan los acabados, que deben ser técnicamente adecuados para que duren. Estos son los materiales y procesos que usamos para devolver el muro a su estado sano — respetando los tiempos de secado y carbonatado, sin atajos que luego pasan factura.
Antisalitre
Término que se refiere a productos diseñados para tratar los problemas de salitre o eflorescencia en los edificios. El salitre es un depósito blanco de sales minerales que se forma en la superficie de los materiales cuando el agua infiltrada se evapora. El salitre forma eflorescencias (sales visibles superficiales) o criptoeflorescencias (sales interiores cercanas a la superficie que causan la degradación del material).
La eliminación del salitre es compleja y lenta: la humedad se elimina, se evapora, pero las sales se quedan sólidas en los poros del material afectado.
Los productos antisalitre trabajan eliminando, sellando o formando barreras químicas que neutralizan las sales sin permitir su cristalización. En la fase de rehabilitación son imprescindibles para evitar problemas de los nuevos acabados con las sales, que no solo manchan, sino que empujan, rompen los poros y arenizan los materiales.
Cal
Actualmente se usa como base para los revestimientos de acabado (cal y arena de mármol), el conocido mortero de cal, o como pintura, absorbiendo la humedad y carbonatando después para formar una capa protectora, o en morteros y mezclas para la construcción más sostenible. Fácil de encontrar en el mercado bajo distintas marcas.
Usada mayormente en su fase de hidróxido de calcio, se trabaja desde la antigüedad por sus propiedades higroscópicas (absorbe y retiene humedad) y su capacidad de transpirar. Se obtiene de la piedra caliza natural (carbonato de calcio), que se extrae de la cantera, se muele y se calcina en horno a temperaturas de entre 900°C y 1.200°C. Este proceso de calcinación libera el CO₂ de la piedra y la transforma en cal viva (óxido de calcio); luego se le añade agua, se apaga, y se convierte en la cal hidratada o hidróxido de calcio, que es la que usamos en obra.
Este proceso de "cocer" la piedra caliza se conoce desde hace más de 7.000 años — hay evidencia de su uso en construcciones neolíticas en Oriente Próximo, y los egipcios ya la empleaban como mortero. Pero fueron los romanos quienes perfeccionaron su uso a gran escala, combinándola con puzolana (ceniza volcánica) para crear morteros hidráulicos capaces de fraguar incluso bajo el agua — muchas construcciones romanas que siguen en pie hoy usan este tipo de mortero de cal.
Su elevado pH la convierte también en aliada contra el moho. Absorbe humedad y carbonata después para formar una capa protectora en morteros y mezclas de construcción.
La cal existe en varias formas según el grado de procesado:
- Cal viva (óxido de calcio, muy reactiva y peligrosa de manejar directamente)
- Cal apagada o hidróxido de calcio (la que se usa en obra, ya hidratada)
- Cal hidráulica (con componentes de arcilla que le dan mayor resistencia mecánica, similar en uso al cemento, pero manteniendo parte de la transpirabilidad)
Es el material tradicional en construcción histórica y patrimonio, ya que es compatible con muros antiguos de piedra o ladrillo macizo — al contrario que el cemento Portland, no genera tensiones ni atrapa humedad dentro del muro. Su proceso de carbonatación (reacción con el CO₂ del aire) es lento, por lo que los tiempos de secado y curado son más largos que con morteros modernos, pero el resultado es un material flexible que acompaña los movimientos naturales del edificio sin fisurarse.
Es nuestra recomendación general para los procesos de rehabilitación después de un episodio de humedades por capilaridad, por ejemplo.
Control de secado
Proceso para contrastar que la humedad de los muros ha bajado hasta su humedad de equilibrio. El material "sano" no está a cero de humedad: existe la denominada humedad de equilibrio del material, que varía en porcentaje y va desde el 0,5% del yeso al 6% del hormigón.
El método ideal para determinarlo es la gravimetría (pesar-secar-pesar) o la bomba de carburo. También existen sistemas eléctricos de resistividad o capacitación, siempre menos precisos y dudosos en el control de secado, pero más prácticos para diagnóstico. En peritaciones judiciales, solo se admite gravimetría o bombas de carburo calibradas.
Mortero de cal
Mezcla de cal, arena de mármol y agua, material hidráulico usado desde época romana. Efectivo contra la humedad por su permeabilidad al vapor, capacidad de absorción, flexibilidad ante movimientos estructurales y su propiedad de autocurado de fisuras. No contiene sales ya que sus áridos son de mármol.
Hay que dejarlo secar y carbonatar para alcanzar sus valores y características más favorables. Alcanza durezas superiores a los morteros de Portland, aunque requiere más tiempo.
Distintas marcas comerciales en todo el mundo y dos tipos habituales:
- Para revestimientos
- Para construcción de elementos
Morteros estancos
Morteros de base cementicia o epoxi que impiden el paso del agua y del vapor de agua, actuando como barreras de vapor. Se emplean típicamente bajo el nivel del suelo, para filtraciones o entradas de agua.
Cuidado con su uso indiscriminado. Cuando existe filtración y entrada de agua en sótanos es el material indicado si se aplica correctamente. Pero atención al uso en situaciones de capilaridad lateral: la mayoría de las situaciones de muros que quedan bajo el nivel del suelo y que sin entrada de agua líquida sí que están expuestas a la humedad lateral.
Si "forras" esos muros con morteros estancos, elevarás el porcentaje de humedad de esos muros hasta el "infinito", ya que no los dejas transpirar. No verás la humedad, pero el muro estará empapado y debilitado.
Usa estos sistemas realmente en casos de humedad lateral en paredes enterradas, y no los emplees para encubrir la humedad por sistema.
Morteros impermeables
Morteros cementicios, epoxi o de cal con capacidad de resistir el acceso del agua a sus poros. No son transpirables, por lo que dejan traspirar la humedad con dificultad. No tienen la capacidad de cerrar el paso del vapor completamente, por lo que transpiran algo, pero con dificultad.
Son prácticos en fachadas o lugares expuestos a la mojadura continua desde el exterior. Presión positiva, no a presión negativa.
Mortero de Portland
Mezcla de cemento Portland, arena y agua. Ofrece alta resistencia a compresión y al agua, pero es muy rígido una vez endurecido, por lo que puede fisurar con movimientos, y es menos permeable al vapor que el mortero de cal, lo que puede atrapar humedad dentro de las paredes.
Se usa mucho en situaciones en que se espera recibir agua o humedad. Si la humedad es por capilaridad no es el más adecuado, mejor el de cal, pero en bases de alicatados en cocinas y baños se usa generalmente.
Altas capacidades de resistencia en poco tiempo. La base de la construcción rápida en nuestros días.
Morteros transpirables
Morteros de cal que permiten la transmisión del vapor de agua, dejando respirar los muros y previniendo moho o deterioro del material. Su eficacia depende de una aplicación correcta y de la compatibilidad con los materiales existentes.
Se puede usar en situaciones en que busques una mejor calidad de materiales, ambiente y contaminantes, o directamente en los casos en que la capilaridad existe o se ha tratado con los distintos sistemas contra la capilaridad. Historia contrastada en calidad y durabilidad.
Pintura plástica
Pintura acrílica o vinílica popular por su fácil aplicación, resistencia, lavabilidad y acabado atractivo. No es transpirable, por lo que no es adecuada para paredes que necesitan respirar, como la piedra o el ladrillo en edificios antiguos, donde es preferible usar pinturas naturales o de cal.
Si tienes capilaridad y pintura plástica, no tardará mucho tiempo en estropearse el acabado. Las pinturas se "hinchan".
Actualmente se indica en distintas pinturas plásticas una capacidad "transpirable". Quizás técnicamente lo es, pero su base de copolímero la hace, sí o sí, un "plástico" cuando frente a la capilaridad le exigimos resistencia.
No la uses contra la humedad de capilaridad, solo contra la lluvia y en fachadas que no sufran por capilaridad.
Pinturas transpirables
Pinturas que permiten la permeabilidad al vapor de agua, dejando respirar las paredes. Especialmente útiles en construcciones antiguas. Incluyen pinturas de cal, de silicato y de siloxano.
Úsalas como acabado en una rehabilitación contra la humedad de capilaridad para evitar tensiones durante el secado del muro.
Repicado
Proceso de eliminación de revestimientos viejos o deteriorados de una pared, necesario habitualmente por presencia de humedad. Sus pasos son:
- Repicado con martillo, cincel o herramienta eléctrica
- Limpieza de poros
- Revisión y reparación de la superficie antes de aplicar el nuevo revestimiento
Test de sales
Técnica para determinar la presencia de sales solubles en los muros, relevante en edificios antiguos o con problemas de humedad. Se toma una muestra y se analiza en laboratorio para identificar sulfatos, nitratos y cloruros.
Los resultados ayudan a diagnosticar y tratar el problema de humedad subyacente y, sobre todo, a elegir el antisalitre correcto.
Tiempos de trabajo
Respetar la trabajabilidad del material amasado y su tiempo de curado, secado y carbonatado, usando al amasar el agua indicada por el fabricante.
Tras repicar, aplicar antisalitre y la capa gruesa de mortero transpirable, hay que dejar secar antes del acabado, lo que puede suponer un parón de obra de 15 a 30 días según temperatura y ventilación.
La carbonatación del mortero de cal es muy importante para la durabilidad de la obra. Trabajar así no es difícil, solo es conocer los tiempos de secado y carbonatación y crear un "timing" de trabajo adecuado a los pasos y capas.
Yeso
El yeso afectado por capilaridad se vuelve higroscópico, conocido como yeso muerto, y absorbe la humedad ambiente de forma permanente sin posibilidad de recuperación, por lo que hay que sustituirlo. La capilaridad es seca al tacto excepto en el yeso, que se nota húmedo y blando. Debe sustituirse por un material hidráulico como el mortero de cal, y con un acabado fino de cal que imite al yeso sano.
El yeso se obtiene del aljez o piedra de yeso (sulfato de calcio dihidratado), un mineral muy abundante que se extrae por cantera. La roca se muele y se cuece en horno a temperaturas moderadas, entre 150°C y 200°C — mucho más bajas que la cal o el cemento, lo que históricamente lo hizo más barato y accesible. La cocción elimina parte del agua de cristalización del mineral, dejando un polvo (sulfato de calcio semihidratado) que, al mezclarlo de nuevo con agua en obra, fragua rápidamente recuperando su forma cristalina original y endureciendo en pocos minutos.
Es un material usado desde el Antiguo Egipto (se ha encontrado en la Gran Pirámide) y muy extendido en España por la abundancia de yacimientos de aljez, especialmente en la zona de Madrid y el Levante. Su fraguado rápido y bajo coste lo convirtieron en el revestimiento interior más habitual en la construcción tradicional española.
Esta rapidez de fraguado y su bajo coste explican por qué está tan extendido en revestimientos interiores — pero también por qué es tan vulnerable frente a la humedad de capilaridad: al ser muy higroscópico e hidrosoluble, la humedad constante lo deteriora de forma irreversible.
Legal
Detrás de cada humedad hay también una pregunta legal: quién debe repararla, en qué plazo puedes reclamar, y qué garantías amparan tu vivienda. Estos términos, son un resumen de lo que dice la ley cuando la humedad se convierte en un conflicto entre propietario, inquilino, comprador, comunidad o técnico.
Propiedad horizontal y comunidad
Ley de Propiedad Horizontal (LPH)
Ley 49/1960, modificada varias veces, que regula el régimen de los edificios divididos en pisos o locales pertenecientes a distintos propietarios. Establece los derechos y obligaciones de cada propietario sobre su vivienda (elemento privativo) y sobre las partes comunes del edificio, así como el funcionamiento de la comunidad de propietarios.
Elementos comunes vs. privativos
Los elementos privativos son las partes del inmueble de uso y propiedad exclusiva de cada propietario (interior de la vivienda). Los elementos comunes son las partes necesarias para el uso y disfrute de todos los propietarios: fachadas, cubiertas, cimentación, estructura, bajantes generales, patios de luces, etc.
Deber de conservación (art. 10 LPH)
Obligación legal de la comunidad de propietarios de realizar las obras necesarias para el adecuado mantenimiento y sostenibilidad del edificio, de forma que reúna las condiciones estructurales, de estanqueidad, habitabilidad y seguridad. Cuando afectan a elementos comunes, estas obras son obligatorias y no requieren acuerdo unánime, solo aprobación de la junta.
Obras urgentes vs. obras de conservación ordinaria
Las obras urgentes son las necesarias para evitar un daño inminente o grave (por ejemplo, un riesgo de desprendimiento o una filtración activa que dañe otras viviendas); pueden ser ordenadas directamente por el presidente de la comunidad sin necesidad de acuerdo previo de la junta, dando cuenta después. Las obras de conservación ordinaria son las de mantenimiento habitual, que sí requieren el procedimiento normal de acuerdo en junta.
Cuota de participación y reparto de gastos
Porcentaje asignado a cada piso o local que determina su participación en los gastos comunes y su peso en las votaciones, fijado normalmente según la superficie u otros criterios en el título constitutivo. Los gastos de reparación de elementos comunes se reparten según esta cuota, salvo que los estatutos digan otra cosa.
Junta de propietarios (acuerdos sobre reparaciones)
Órgano de gobierno de la comunidad donde se toman las decisiones. Para obras de conservación necesarias (no suntuarias) basta mayoría simple; para obras de mejora o accesibilidad hay mayorías especiales. El acuerdo debe constar en acta y es vinculante para todos los propietarios, incluidos los ausentes o disidentes, sin perjuicio de su derecho a impugnarlo.
Arrendamientos e inquilinos
Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU)
Ley 29/1994 que regula los contratos de alquiler de vivienda y de uso distinto de vivienda (locales, oficinas) en España, estableciendo derechos y obligaciones de arrendador y arrendatario.
Obligación de conservación del arrendador
El arrendador está obligado (art. 21 LAU) a realizar las reparaciones necesarias para conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad, salvo que el deterioro sea imputable al inquilino. El coste de estas reparaciones no puede repercutirse en la renta.
Habitabilidad de la vivienda
Condición que exige que la vivienda reúna los requisitos mínimos de seguridad, salubridad y confort para ser habitada, incluyendo ausencia de humedades graves, ventilación adecuada y ausencia de riesgos para la salud. Es un concepto técnico-jurídico que suele acreditarse mediante cédula de habitabilidad o informes técnicos.
Resolución de contrato por incumplimiento
Facultad del inquilino (art. 27 LAU) de dar por terminado el contrato de alquiler cuando el arrendador incumple gravemente sus obligaciones, como no reparar defectos que afectan a la habitabilidad, pudiendo además reclamar indemnización por daños.
Reducción de renta por defectos
Mecanismo por el que el inquilino puede solicitar una disminución proporcional de la renta mientras subsistan defectos en la vivienda que limiten su uso o disfrute (por ejemplo, una zona inhabitable por humedad), en lugar de resolver el contrato.
Requerimiento fehaciente / burofax
Comunicación formal enviada por un medio que deja constancia certificada de su contenido, fecha de envío y (opcionalmente) de recepción — el burofax es el instrumento más habitual en España, gestionado por Correos. Se utiliza para notificar de forma indubitada un incumplimiento (por ejemplo, exigir la reparación de una humedad) antes de iniciar acciones legales.
Compraventa y vicios ocultos
Vicio oculto (art. 1484 Código Civil)
Defecto o daño en la vivienda que existía en el momento de la compraventa pero que no era visible ni conocible por el comprador mediante una inspección normal, y que hace la vivienda inservible para su uso o disminuye su valor de tal forma que, de haberlo conocido, el comprador no la habría comprado o habría pagado menos por ella. Para que sea "oculto" no puede ser algo que un comprador diligente hubiera podido detectar a simple vista.
Plazo de acción por vicios ocultos (6 meses)
Plazo de caducidad establecido en el art. 1490 del Código Civil: el comprador dispone de 6 meses desde la entrega de la vivienda para ejercer la acción de saneamiento por vicios ocultos. Transcurrido ese plazo sin reclamar, se pierde el derecho a esta acción específica (sin perjuicio de otras vías, como la responsabilidad del vendedor por dolo si ocultó el defecto a sabiendas).
Saneamiento por vicios ocultos
Es la garantía legal que obliga al vendedor a responder por los defectos ocultos de la cosa vendida. El comprador puede elegir entre dos acciones: la acción redhibitoria (desistir del contrato, devolviendo la cosa y recuperando el precio pagado) o la acción estimatoria/quanti minoris (quedarse con la vivienda, pero exigir una rebaja proporcional del precio en función del defecto).
Cédula de habitabilidad
Documento administrativo que acredita que una vivienda cumple los requisitos mínimos de habitabilidad exigidos por la normativa: superficie, ventilación, salubridad, instalaciones, etc. Es necesaria para contratar suministros y, en algunas comunidades autónomas, para vender o alquilar.
Informe pericial como prueba precontractual
Informe técnico elaborado por un profesional cualificado antes de la firma de un contrato de compraventa o arrendamiento, cuyo objetivo es dejar constancia documentada del estado real del inmueble (presencia o ausencia de humedades, su origen y gravedad) en un momento anterior a la transacción. Sirve como prueba objetiva de las condiciones existentes antes del acuerdo, protegiendo tanto a comprador/inquilino como a vendedor/arrendador frente a reclamaciones posteriores sobre el origen temporal del defecto.
Responsabilidad técnica y normativa
Ley de Ordenación de la Edificación (LOE)
Ley 38/1999 que regula el proceso de la edificación en España, estableciendo las obligaciones y responsabilidades de todos los agentes que intervienen en la construcción de un edificio (promotor, proyectista, constructor, director de obra, etc.), así como los plazos de garantía frente a los daños que puedan aparecer tras la finalización de la obra.
Garantía decenal / responsabilidad decenal
Responsabilidad de 10 años (art. 17 LOE) que recae sobre el promotor y el constructor —y, en su parte técnica, sobre proyectista y director de obra— por daños materiales causados por vicios que afecten a la cimentación, los soportes, las vigas, los forjados, los muros de carga u otros elementos estructurales, y que comprometan directamente la resistencia mecánica y estabilidad del edificio.
Agentes de la edificación (promotor, constructor, arquitecto)
Son las personas físicas o jurídicas que intervienen en el proceso constructivo y que la LOE identifica con obligaciones y responsabilidades específicas: el promotor (impulsa, programa y financia la obra), el constructor (ejecuta la obra según proyecto), el proyectista (redacta el proyecto), el director de obra (arquitecto que dirige la ejecución conforme al proyecto) y el director de la ejecución de la obra (aparejador/arquitecto técnico que controla la ejecución material). Cada uno responde según su grado de intervención en el origen del defecto.
Código Técnico de la Edificación — CTE DB-HS1 (salubridad)
El Código Técnico de la Edificación (CTE) es el marco normativo estatal que establece los requisitos básicos de calidad de los edificios en España. Su Documento Básico HS1 ("Protección frente a la humedad") regula específicamente las exigencias que deben cumplir los edificios nuevos o rehabilitados para limitar el riesgo de humedades procedentes del terreno, de precipitaciones, de la escorrentía o de condensaciones, incluyendo soluciones constructivas concretas según el grado de impermeabilidad exigido.
Inspección Técnica de Edificios (ITE)
Inspección periódica obligatoria a la que deben someterse los edificios de una determinada antigüedad, realizada por un técnico competente, para evaluar su estado general de conservación (estructura, fachadas, cubiertas, instalaciones) y detectar posibles deficiencias que deban subsanarse.
Seguro decenal / seguro multirriesgo comunidad
El seguro decenal es un seguro obligatorio (art. 19 LOE) que debe suscribir el promotor para cubrir, durante 10 años, los daños materiales causados por vicios que afecten a la cimentación y estructura del edificio. El seguro multirriesgo de comunidad es una póliza voluntaria contratada por la comunidad de propietarios que cubre daños al edificio (incluyendo a menudo daños por agua, filtraciones o humedades) según las condiciones particulares contratadas, con coberturas y exclusiones muy variables entre pólizas.