Cada vez más recibo consultas de patologías relacionadas con la humedad y los revestimientos cerámicos.

Como ya mencioné en un anterior artículo sobre el tema, la humedad en cualquiera de sus vertientes afecta y mucho a la colocación de la cerámica.

Partiendo ya que es básico para una colocación de calidad el conocer la absorción de la propia pieza elegida, simplemente para saber con que mortero cola hay que colocarla, y para poder decidir si la colocación puede hacerse en exterior ante el riesgo de helada, podemos entender la estrecha relación entre el agua y la baldosa.

En las consultas que voy respondiendo, me cuentan que los más graves problemas los tienen en colocaciones al exterior, en fachadas en que los zócalos son forrados para evitar los problemas de la humedad de capilaridad o en pavimentos y revestimientos que sufren lesiones debidas a la alta absorción de agua de las piezas cerámicas y la exposición a temperaturas bajo cero.

También me comentan problemas de levantamientos de piezas o paños enteros y que las baldosas han salido limpias.

Roturas en pavimentos de terrazas y empujes que generan fisuras o grietas horizontales en la unión del muro o barandilla con el último forjado. En casi todos los problemas aparece el agua o el vapor de agua como el causante de la lesión.

 Bueno, el causante de la lesión, no es el agua. El agua solo es el elemento que acaba desencadenando la patología que por otra parte estaba cantada.

El causante es el que diseña la colocación de una manera equivocada o el colocador-aplicador que no es consciente, desconoce e incluso desprecia las técnicas y las instrucciones que nos facilita las normas UNE EN 14411 la UNE EN 12004 y la UNE EN 13888.

Me refiero otra vez a este tema, porque me parece básico que para colocar la cerámica que se ha fabricado usando la mas alta tecnología, también su colocación se vea complementada por un patrón de actuación reglamentado, muy claro y fácil de usar y no se deje al libre albedrío de un colocador o un técnico en el diseño del espacio a recubrir, sin formación.

A veces me enfado con algún colocador o paleta al que le haces un comentario para comenzar ha entablar una conversación sobre un trabajo a realizar y rápidamente se van cerrando a la técnica y acaban con la susodicha frase de “pero si esto lo he hecho toda la vida así”. Esta vez la termino yo, “de mal”.

Desde que terminé los cursos en la Escola Gaudi de la Construcciò y en la Escuela La Violeta de rehabilitación de edificios, me di cuenta de que existen 2 mundos en el tema de la albañilería y la colocación cerámica.

Los que siguen empleando los sistemas de hace muchos años, adquiridos de otros que ya lo usaban y que no han tenido en cuenta la evolución de los materiales o de los productos químicos de la construcción. Y los que han evolucionado a la par que la tecnología y la química para la construcción.

El primer tipo de profesional, muchas veces dispone de unas “manos” propias de artistas ya que son capaces de conseguir resultados estéticos muy elevados, siguiendo técnicas mucho más complicadas que las que ofrece hoy en día la técnica de colocación basada en la norma UNE EN 14411.

Pero no se da cuenta de que la pieza cerámica ha cambiado mucho, pasando de ser una pieza de gran capacidad de absorción de agua a parecer más cristal que barro. Es por esto básicamente que se producen la mayoría de problemas en las colocaciones y por no colocar la pieza con llana dentada para macizar el conjunto y alcanzar las máximas prestaciones a la que puede llegar el sistema cerámico.

Es por este tipo de problemas, que no tienen por que existir en ningún momento, que siempre recomiendo a quien necesita de una colocación de material cerámico, que consulte con PROALSO, para pedir alguna referencia de profesionales de su zona que hayan pasado el reciclaje o la formación continua que ofrece esta asociación. Si necesitas más información concreta sobre colocación cerámica consúltame.